Una nueva fábrica inició operaciones este 3 de abril en La Lima de Cartago, donde el bioplástico sintetizado a partir de materias primas como la papa, el maíz, la caña de azúcar y la pulpa de papel se transformará en bolsas, envoltorios flexibles y otros productos biodegradables.
Esta planta de la empresa costarricense DosMil50 ofrecerá soluciones de empaque a la medida, compostables y con un menor impacto ambiental para las industrias de alimentos, supermercados, restaurantes, tiendas de ropa y otros sectores comprometidos con la reducción de su huella de carbono.
El centro de producción posee un área de 1.000 metros cuadrados y opera con un novedoso concepto de economía circular, que utiliza materias primas provenientes de fuentes renovables para crear productos que replican la funcionalidad del plástico convencional, pero con una huella de carbono hasta un 70% menor y la capacidad de degradarse en menos de 180 días.
Actualmente, la mayoría de productos biodegradables disponibles en el mercado nacional son importados. La apertura de la planta marca un hito al permitir una producción 100% costarricense, desde el diseño hasta la conversión de las materias primas en artículos finales, según lo explicó José Rafael González, fundador y gerente general de la compañía.
“Hoy demostramos que es posible sustituir completamente el plástico tradicional y, al mismo tiempo, acercar estas tecnologías a pequeñas y medianas empresas locales, que históricamente han enfrentado barreras para acceder a soluciones sostenibles”, afirmó González, quien es ingeniero de alimentos graduado de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Innovación con responsabilidad ambiental
DosMil50 se fundó en 2019 con el propósito de diseñar, producir y distribuir empaques biodegradables para la industria alimentaria, entre otras. Más allá del negocio, desde el inicio tuvo una visión de sostenibilidad e innovación.
González contó que sus padres fundaron años atrás la empresa Fresquita, dedicada al procesamiento de vegetales. Después de concluir su carrera, él asumió el departamento de investigación y desarrollo, donde notó que necesitaban innovar para reducir el uso de plástico en sus empaques.
“La idea de empezar a trabajar con bioplásticos vino de dos motivaciones: primero, cómo podíamos generar ventaja competitiva con mayor innovación y más tecnología y, segundo, desde la responsabilidad social y ambiental, no nos gustaba la idea de tomar productos de la tierra y empacarlos en plástico, entonces decidí investigar para buscar mejores opciones. Empecé a importar bioplásticos y a probarlos en lechugas y otros vegetales, para analizar cómo interactúan los diferentes materiales con el producto y cómo afectan su vida útil. Esas son las raíces de DosMil50, pues vimos la necesidad de producir estos empaques localmente“, narró el empresario a El Financiero.
Anteriormente todos sus productos se manufacturaban en Asia o Europa y eran importados a Costa Rica para satisfacer la demanda del mercado local, con los costes, tiempos y huella ambiental que representan los envíos transpacíficos.
La nueva planta permite confeccionar una gran parte del catálogo localmente, lo cual reduce los tiempos de entrega de tres meses a tan solo 30 días, además de ofrecer productos de mayor calidad, más económicos y con menor impacto ambiental.
Algunos de los clientes actuales de la compañía son Auto Mercado, Britt, Mayca, KFC, Green Solutions, Quiznos, Uber Eats, Spoon y emprendimientos como Bibelot, Green Communities, la Petit France, Kleantab y el restaurante Posada de la Luna.
“No nos interesa ser un simple proveedor, sino ofrecer soluciones integrales a nuestros clientes y ayudarles a adoptar un modelo de economía circular en su negocio. Según las necesidades de cada uno, les brindamos asesoría para determinar el diseño, la materia prima, el tiempo de degradación y la huella de carbono que tendrá cada producto. Muchas empresas nos buscan para que las capacitemos en temas de sostenibilidad y les enseñemos cómo implementar materiales sostenibles”, afirmó.

Con la nueva planta, DosMil50 espera triplicar su capacidad de entrega de producto e iniciar una nueva etapa de expansión, tanto en el mercado nacional como en la región, donde se visualizan oportunidades de exportar a clientes en Guatemala y Panamá. En el país se fabricarán, por ahora, las bolsas y envoltorios flexibles, mientras que seguirán manufacturando en el exterior las bandejas, cajas, vasos y otros productos biodegradables.
La expansión también permitirá ampliar el equipo de trabajo de la empresa, pasando de 12 a 25 personas previstas para finales del 2025. El equipo lo integran, en su mayoría, vecinos de la provincia de Cartago.
Reducir la contaminación por plásticos
Este proyecto es el resultado de una colaboración entre el laboratorio de innovación del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID Lab) y capital privado costarricense, con una inversión superior a $1 millón que permitirá ofrecer alternativas al plástico para empresas de todos los tamaños.
“Para nosotros, es un orgullo contribuir a este proyecto, un excelente ejemplo de innovación, sostenibilidad ambiental y desarrollo económico, tres elementos que van de la mano en esta nueva instalación. Esta planta posiciona a DosMil50 como líder en la transición hacia soluciones de vanguardia, alineándose con la misión de BID Lab de catalizar soluciones transformadoras y apoyar el desarrollo económico sostenible en América Latina y el Caribe”, señaló Francisco Javier Urra, representante del BID en Costa Rica.
Durante la inauguración se destacó que la producción masiva de plásticos tradicionales ha desencadenado una crisis global. Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el mundo genera 430 millones de toneladas métricas de plástico al año, cantidad que se triplicaría al 2060 si continúa la tendencia actual. Se calcula que entre el 4% y el 8% de la producción mundial de petróleo se destina a la fabricación de plásticos, una cifra que se espera que aumente al 20% para 2050.
En contraste, la mayoría de los bioplásticos se producen a partir de fuentes renovables, utilizando procesos como la fermentación de azúcares derivados del almidón, la síntesis microbiana y la extracción química de celulosa a partir de la pulpa de papel. A través de estos métodos, se pueden obtener materiales como PLA (ácido poliláctico), PBS (succinato de polibutileno), PHA (polihidroxialcanoatos), celulosa y otros.
DosMil50 no realiza el proceso inicial con las materias primas, sino que adquiere los bioplásticos ya sintetizados en forma de resinas, los combina y procesa para fabricar empaques terminados, listos para su uso en la industria.

Como parte de la actividad, DosMil50 y el PNUD anunciaron una colaboración para avanzar en la reducción, sustitución y recuperación de plásticos en el consumo masivo; a través de la adopción de soluciones bajo los principios de ecodiseño, reutilización y economía circular.
“En el PNUD estamos convencidos de que un futuro libre de contaminación por plásticos es posible, y que iniciativas innovadoras como estas son fundamentales para alcanzarlo, promoviendo métodos de producción sostenibles y basados en los principios de la economía circular. El mundo está cambiando y Costa Rica avanza como líder, demostrando que el crecimiento económico y la responsabilidad ambiental pueden y deben ir de la mano”, afirmó Sandra Sosa, Representante Residente del PNUD en Costa Rica.